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Los primeros años, a tipo fijo?
Los primeros años en los que nos corresponde amortizar nuestro préstamo hipotecario son los más difíciles.
Esta dificultad no sólo radica en el pago de debe efectuarse por el préstamo tomado, sino en que normalmente tenemos gastos adicionales que cumplimentar conjuntamente, como la escritura, los muebles, alguna reforma, etc.
Además de las dificultades de origen personal, los bancos, nos tienen en la mira y nos vigilan muy de cerca el primer tiempo.
Normalmente recién después de pasados cinco años desde la constitución del préstamo y si no se ha registrado hasta entonces ningún impago, el cliente en cuestión es elevado por la entidad bancaria a la categoría de solvente. Obviamente, este beneficio solo es provisional.
Es por ello, que a la hora de contratar una nueva hipoteca debemos evaluar, a la luz de nuestras condiciones personales, la conveniencia de un préstamo de tipo mixto.
Es decir, una hipoteca donde los primeros años devengarán un tipo de interés fijo, y recién después la amortización será a tipo variable. Esta situación puede significar un alivio para el tomador, más que nada por la seguridad de conocer exactamente el monto que nos corresponderá pagar mensualmente y poder efectuar una planificación financiera adecuada.
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